Cómo salvé mis backups de la nube sin tener que descargarlos: Mi historia con rclone

Cómo salvé mis backups de la nube sin tener que descargarlos: Mi historia con rclone
Photo by Ilya Pavlov / Unsplash

Hace unas semanas me encontré en una situación bastante común en el mundo digital: necesitaba mover un backup enorme de una plataforma a otra. Específicamente, tenía una exportación de datos de Google Workspace y mi objetivo era llevarla a mi espacio de almacenamiento en la nube de AWS.

El problema es que mis archivos eran gigantes. No quería (y mi disco duro tampoco) tener que descargar gigabytes de información para luego subirlos de nuevo a AWS. Era un proceso lento, tedioso y totalmente ineficiente.

Así que me puse a buscar. Necesitaba una herramienta que hiciera la magia: una que pudiera transferir archivos directamente entre servicios en la nube, sin pasar por mi computadora. Fue entonces cuando descubrí rclone.

El superhéroe de los backups: ¿Qué es rclone?

Imaginen una navaja suiza, pero para la nube. Eso es rclone. Es una herramienta de línea de comandos gratuita y de código abierto que se conecta con más de 70 servicios de almacenamiento en la nube. Su caso de uso principal es exactamente lo que yo necesitaba: copiar, sincronizar y mover archivos de una nube a otra, de manera eficiente y segura. Es ideal para automatizar tareas, hacer backups o simplemente gestionar tus archivos sin tener que tocar el disco duro.


Mi viaje de implementación: De la confusión al "¡Eureka!"

Mi experiencia no fue perfecta desde el inicio, y si me pasó a mí, seguro le pasa a otros. El primer obstáculo que encontré fue que rclone me decía que no podía ver mis archivos sin un "project number". Busqué por todas partes en la consola de Google Cloud, pero no encontraba el número.

El truco, al final, estaba en entender que mi backup no venía de un proyecto de Google Cloud normal, sino de una exportación de Google Workspace. Es un servicio diferente y el bucket se gestiona de forma distinta.

El proceso para lograrlo fue un poco largo, pero el resultado valió la pena:

  1. La configuración mágica: Usé el comando rclone config y, en lugar de ingresar IDs de proyecto, elegí la opción de autenticación interactiva. Esto hizo que rclone me abriera una página web en el navegador.
  2. El momento "¡Eureka!": Me autentiqué con mi cuenta de Google, acepté los permisos y rclone hizo el resto. En cuestión de segundos, la terminal me confirmó que la conexión estaba lista. Había sorteado el mayor obstáculo.
  3. Los tropiezos finales: Aunque la conexión estaba hecha, el comando no funcionaba. Me di cuenta de que el nombre del bucket y el directorio eran muy específicos y largos. A veces me equivocaba en un número, y rclone simplemente no encontraba nada.
  4. El éxito: Una vez que puse la ruta exacta (rclone copy gcp:nombre_del_bucket/nombre_de_la_carpeta/ aws:mi_destino/ --progress), la transferencia se inició. Vi cómo mis archivos se movían directamente de Google a AWS sin un solo segundo de descarga en mi computadora. ¡Fue una victoria total!

La lección aprendida

Implementar rclone me enseñó que no necesitas descargar todo para gestionar tus archivos en la nube. Con la herramienta correcta, el proceso se vuelve simple, rápido y mucho más eficiente. Si tienes que mover grandes volúmenes de datos entre servicios en la nube, rclone es, sin duda, la mejor opción. Es una herramienta poderosa que te da el control total sobre tus datos.

Si quieres empezar tu propio proyecto, te dejo la liga oficial para que la descargues y empieces a explorar: